El movimiento okupa en Barcelona
Quisiera hablar del movimiento okupa en Barcelona. Movimiento polémico en los medios de comunicación y en la propia sociedad, este movimiento (o movimientos?) protagonizó durante los años noventa algunas de las acciones reivindicativas más sonadas y con un mayor impacto en los medios de comunicación. Históricas colgadas de pancartas, conciertos gigantes, cambiadas de bandera en el Parlament de Catalunya, y la histórica –y exitosa -resistencia al desalojo de Can Masdeu. Por qué ja acabado un movimiento así siendo tan criticado públicamente?
Para empezar hay que decir que es problemático definir las ocupaciones como un movimiento social. Fueron –y son- prácticamente una estrategia de movilización política marcada por la consecución de un espacio de reivindicación concreto y por una defensa permanente del derecho a disponer de tales espacios. Por ello en las ocupaciones vemos a anarquistas, autónomos, comunistas, SHARPs, punquis crostas, independentistas, ecologistas, y todo lo que podamos imaginarnos. Éste pluralismo ha sido enriquecedor, y ha hecho que en las casas ocupadas se desarrollaran muchos tipos de actividades diferentes, desde las más radicales movilizaciones hasta la práctica de servicios sociales básicos, como el de guardería.
Sin embargo, también ha causado algunos problemas. Desde mi punto de vista, el no tener un organismo o asamblea único que sirviera de interlocutor ante los medios y en general ante la sociedad ha generado una falta de responsabilidad por parte del movimiento. O sea, que como no somos nada todos juntos, podemos actuar un poco como queramos. Ésta frase caricaturiza un poco, es verdad, pero en ocasiones no pude evitar tener ésa sensación. Además, los sectores ideológicamente más radicales marcaron una vía política que sólo ellos podrían seguir. Hablar de contestar con disturbios a los desalojos significa alienar a un montón de simpatizantes potenciales, nos guste o no. Los disturbios sólo pueden ser positivos cuando tienen un grado alto –altísimo –de soporte popular.
Pero esto es sólo parte de la historia, claro. Desde los medios y las instituciones también han llegado campañas de desacreditación bastante crudas y salvajes. La Vanguardia, por ejemplo, no se ha cortado un pelo nunca al intentar crear alarma social acerca del fenómeno. Por parte del mundo mediático en general se ha echado de menos un enfoque más pragmático y realista y menos politizado y sensacionalista. Y luego estuvo la ofensiva legal y criminalizadora de las empresas inmobiliarias y los sectores interesados en la especulación urbanística. Aparte de cambiar el Código Penal para incluir el delito de ocupación (¿Cómo se puede culpar a alguien de entrar a vivir a un lugar que lleva años vacío?), se han dictado sentencias alucinantes, y el volumen de multas y similares a pagar por los activistas ha sido de escándalo, cuando quienes deberían haber pagado eran los que especulaban.
Otro día podemos hablar más de conquistas puntuales y coaliciones políticas locales, pero lo que está claro es que el movimiento ocupa se anticipó a otros sectores políticos al poner el dedo en la llaga con el asunto de la especulación urbanística. Además, muchos jóvenes nos formamos políticamente entre los muros de una casa okupada. Y eso es algo que ningún juez ni ningún periodista podrá arrebatarnos jamás.
Esta entrada fue publicada el Abril 4, 2008 a las 5:00 am y archivada bajo Historia, Política con etiquetas Movimientos sociales, Naranjito, okupación. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
Abril 5, 2008 a 5:44 pm
Este post necesita urgantemente una ampliacion. Prometo que no tardara.